sábado, 25 de marzo de 2017

LA CASITA DEL TERROR






LOS HIJOS DE LA CASITA DEL TERROR

«Aquí estoy yo, Leopoldo María Panero, hijo de padre borracho y hermano de un suicida, perseguido por los pájaros y los recuerdos que me acechan cada mañana escondidos en matorrales, gritando porque termine la memoria, y el recuerdo se vuelva azul y gima, rezando a la nada por temor».
Y aquí estamos, los hijos de la casita del terror, hijos de los vicios, la pobreza extrema, la violencia, de los suicidas; los hijos del alcohol, las drogas, los abusos, de los gritos; los huérfanos hijos de las lágrimas que sobrevivimos a la infancia y vivimos intentando aprender a vivir y fracasamos. 
Nosotros, los que no tendremos absolución porque nacimos con el alma desnuda de plegarias, los que no llegaremos al cielo porque nacimos con las alas rotas. Los bastardos que llevamos el invierno en los huesos y un puñado de versos quebrados entre los dientes; los ciegos de tanto mirar, los sordos por cansados de oir. 
Nosotros que nos encadenamos a la libertad y conversamos con el silencio, los que construímos todo con oscuros pájaros y peces inexistentes, con utopías paranoicas arrancadas del seno de los sueños y de las entrañas de las pesadillas, los hijos del desequilibrio, de los excesos, de la locura, del desamparo, de la muerte. Esos que caemos con facilidad y mucho más allá del suelo, los que habitamos en el horror de una huida constante de la memoria perseguidos por los recuerdos.
Los hijos de la casita del terror que nunca podremos dejar de ser aquellos niños pero el tiempo nos hizo hacedores de nuestros propios terrores, porque como escribió Panero: "Que siniestro es el oficio de escritor".

Eve V.Gauna Piragine

martes, 10 de mayo de 2016

ROSTROS



ROSTROS

Vago y en penumbras
desde el hueco horroroso
del espejo
un rostro que hace tanto
ha muerto
balbucea todavía 
insistente.
Morador condenado
a ese foso 
a ese agrio manto
de cenizas
extraviado por momentos
en los extraños 
vericuetos poco claros
que limitan 
las escabrosas fronteras 
del pasado.
Ese rostro
uno de los primeros
desde el cuál
estos ojos que aún creían
escudriñaban
con desesperación el cielo
en busca del milagroso
privilegio
de un destello divino
en la respuesta
a la flaqueada humanidad
que en la plegaria
me manaba como sangre
por la herida.
Aquel rostro mío
que me mira
y ahora reconozco
como ajeno
pero como la vida
no es más que una ironía
hoy él me reconoce como propio.

Eve V.Gauna Piragine

Animation by: DarkAngelOne/
George Redhawk