viernes, 14 de septiembre de 2012

TU MORADA

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
    TU MORADA
 
 
 
 
Noches inacabables
nos ocultaban
entre las encendidas estrellas
de tu cielo
y la delicia cadenciosa
de tu nombre
se esparcía caprichosa
hasta en los rincones.
Todo era inmenso.
De la nada
inventábamos horizontes
donde enmudecían
enmarañados mis dedos:
fuimos dueños
y esclavos de unos ojos
chorreantes de presagios,
trastornados de destinos,
húmedos de desvelos.
Ahora soy apenas el sueño
del fuego y la llama,
una condena muda,
el vacío
donde mora tu fantasma.
 
 
 

Eve V.Gauna Piragine