jueves, 3 de abril de 2014

BARES SACROS








BARES SACROS



Desahogando ahogos en las noches
que caben en vasos incontables
entre botellas que albergan 
rebeldías líquidas hasta más no poder
al resguardo de estos bares sacros.
Fieles devotos de los excesos
congregación de almas 
arrodilladas en la sal de la vida
pero de pie ante la barra que se erige 
a veces como una versión 
del muro de los lamentos y otras 
como un improvisado confesionario 
de iglesia donde el santo perdón 
de los pecados se nos unge en la frente 
desde las manos no santas de amigos
hermanos de diferente sangre compartida 
en las venas de distintos cuerpos.
Este es el ritual donde se rinde tributo 
a la pena, al festejo, a la derrota
o a la victoria de una sola manera.
Bailarines incansables  
del rítmico vaivén de las palabras
batallando desde el verbo de la verdad
equilibristas suicidas en la cuerda floja
de la precaria existencia.
Siempre bien dispuestos 
a la insanía de defender 
como único credo: el ideal
sin mas armas que las utopías.                     
Mansos corderos y lobos hambrientos a la vez.
Incorregibles bebedores compulsivos
del exilir de los sueños
mineros dinamitando los límites
de una falsa moralidad que justifica las caras 
de la hipocresía con sus dedos acusadores.
Señalar es una moda que nunca termina.
Y las horas nocturnas suelen quedar cortas
entonces se le amputa algún pedazo a la mañana
hasta que el cansancio nos dispersa
como fugitivos y huimos a morir
un rato en alguna cama después de agonizar.
Duelen los huesos cuando pagan peaje
al traspasar los umbrales hacia el descanso 
y el despertar, ese es un regreso
que también duele.
Pero caminar sin rostro ni nombre
por las calles anónimas de la libertad 
donde somos nadie y de nadie
invisibles aullidos audibles
que desatan nudos en los oídos ciegos de todos,
eso no tiene precio. Y eso es vivir.


Eve V.Gauna Piragine