sábado, 5 de abril de 2014

OSARIO DE PALABRAS








 OSARIO DE PALABRAS



Estas palabras no callan ni dicen
solo reflejan lejanos 
sonidos ajenos.
Yo las escucho como mías
aunque sé que no lo son.
Son palabras con sabores
que sedimentan bajo la lengua,
esa mansedumbre de lo amargo
cuando el pasado vuelve a la boca
y se entremezcla con lo dulce
porque no existe pureza
ni siquiera en la amargura.
Perfumes de palabras que pasan inadvertidos 
por comunes, cotidianos, por simples,
como el aroma de la tarde o la mañana.
Los días huelen a tormentas solares
y las noches se envuelven despreocupadas
en fragancias lunáticas.
Palabras extrañas llenando espacios
vibrando en la garganta, no germinan
desde la raíz de las cuerdas vocales
por eso desconocen el dolor de nacer
y no cargan la herencia del miedo a morir.
Son palabras fragmentadas
dispersas, mutiladas.
Palabras de humo en espirales que encierran
pájaros inexistentes que chillan
mientras se elevan a un cielo que jamás me mira
para no ver mis ojos deletreando cegueras 
entre lo que se dice y se calla.


Eve V.Gauna Piragine