miércoles, 19 de junio de 2013

JUEZ DE ALMAS: MITHRA

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

JUEZ DE ALMAS: MITHRA
 
 
 
 
 
 
 
En los principios del tiempo
el universo no era más que un huevo cósmico
que terminó por estallar.
Así, cerca de un manantial
y un árbol sagrado
en un solsticio de invierno
nació Mithra, hijo de la roca.
Llevaba al nacer tres cosas
el gorro de la libertad, un cuchillo
y una antorcha, quizá regalo de Prometeo.
Después de beber del agua sagrada
y de vestirse de hojas
Mithra dispuso su hogar,
su santuario, su monasterio
en una simple cueva
donde nunca necesitó de puertas ni ventanas.
Cumplió su destino de encontrar
al toro primordial
en un equinoccio de primavera,
con decisión lo montó
pero cayó de él,
aún así se mantuvo sujeto a sus cuernos
hasta que el animal se desplomó exhausto.
Mithra lo cargó en hombros y se lo llevó 
entonces recibió la visita
de un cuervo mensajero del sol
que traía consigo el aviso
de llevar a acabo el sacrificio
con el cual liberaría
la energía de la naturaleza.
Tomó el cuchillo
y sintiendo una mezcla
de compasión y disgusto
lo hundió en las carnes del toro.
De la herida del animal
surgió incesante el grano del trigo
y con él, la vida eterna,
de su sangre brotó el vino,
la luna purificó su semen
y parió en la tierra,
poblándola de seres útiles para el hombre.
Se dice que en el forro de la capa de Mithra
se encontraba la esencia de un cielo estrellado
y en el ocaso y el alba
se repiten a diario su doble epifanía.
Los siglos profanos lo cubrieron
del polvo de lo pagano
y hoy yo, una simple mujer,
habito en su oscura cueva
cuyas paredes guardan con recelo
la mistérica victoria de la Muerte
y tal vez la herejía de un juez de almas.
 
 
 
 
 

Eve V.Gauna Piragine