lunes, 17 de junio de 2013

MUERTES COMPARTIDAS








MUERTES COMPARTIDAS



Me fui ahogando
en las palabras que no dije
hasta que fue imposible respirar
entonces mis manos
comenzaron a morir en todo.
Los instantes se volvieron
vacíos pero eternos
y me rodeaban
en una soledad desnuda
casi violenta.
Hay un par de voces
que caen pero ya no las escucho,
unas cuantas sombras
que no logran huir de la noche
y un sol al que no puedo asomarme
porque está partido en pedazos.
Es una curiosa criatura la culpa
siempre hija de nadie
abandonada al viento
con sus plumas filosas
dispuesta a picotear los ojos
de quien la descubra.
No importa. Se hizo tarde
y mis manos van muriendo en todo.




Eve V.Gauna Piragine