domingo, 5 de enero de 2014

RECORDATORIO






RECORDATORIO



Existe un tiempo al que pertenecemos
uno breve y miserable
siempre impredecible
en el que nunca recordamos
que no hay edad para morir.
Estar vivos es un estado taumatúrgico
inexplicable y fortuito.
Un leve compendio bello y perfecto.
La belleza es hija predilecta
de la casual imprecisión
y de la mera fugacidad
que más puede ofrecer 
a nuestra indigente imperfección
que una única seguridad final:
la certeza sustancial de la muerte.
La muerte, esa criatura 
que se nos figura como inagotable
déspota y tirana
porque no ostenta una vara para medir
las luchas con sus consecuentes
derrotas o glorias
ni esgrime la justicia de la espada
en ningún acto reivindicatorio
de la agónica grandeza del sacrificio.
Estos menesteres quedan para los vivos
se sabe que el polvo 
no guarda memoria alguna.
Y a esta rigurosa bestia 
distinta a cualquier otra conocida
no le importará quien eres
solo descartará tu nombre
en los profusos abismos del olvido.
Luego irá borrando meticulosamente
todo vestigio de la irrisoria 
transitoriedad de tu ser.
Mientras tu provisoria existencia
te consume en la esmerada búsqueda
de una sumatoria de circunstancias 
el final se relame hambriento
en espera de tus carnes y huesos
para disiparlos en los laberínticos
confines de la nada.
Deberíamos recordar de tanto en tanto
que no hay edad para morir.


Eve V.Gauna Piragine