martes, 28 de enero de 2014

TÓXICO IDÍLICO







TÓXICO  IDÍLICO



Ha muerto un cansancio
entre mis venas, huesos y músculos
y no descansa en paz.
Cada vértebra, cada arteria 
cada gramo de mi carne 
es la sepultura
de su cadáver sin cuerpo.
Un cansancio murió
con los ojos abiertos en sal
-son cristales de llanto temblando ahora-
con las manos cerradas 
aferrado a esperas viejas
anestesiado en dolores.
Se ahogó en mi sangre
entre esqueletos de corales
peces y algas de mares inexistentes.
Un cansancio vencido ha muerto
tóxico veneno idílico 
y ya no tengo descanso 
ni durmiendo por el resto
de mi vida.
Era mío antes de ser de él.



Eve V.Gauna Piragine